pisando la madrugada
descubro mi juego
el juego que quiero
que me nutre y me divierte.
opté por la soledad
esa que no lastima
la elegida
llegando al andén
el frió se hizo sentir
y la espera –como era de esperar-
no llegaba a su fin.
en el marco de tal situación
se encontró la solución.
primero el mío,
luego el de todas,
nuestros cuerpos comenzaron a moverse
danza energética
aliviadora
la morocha
las dos señoras
los perros
acompañaron la acción con su canto ensordecedor
ladridos a todo lo que tiene motor
la brisa era viento
un manto frío pesado furioso
que nos golpeaba y
caricias bruscas nos brindaba
soplaba y soplaba
mientras
bailábamos
la morocha
las dos señoras
los perros
acompañaron la acción con su canto ensordecedor
ladridos a todo lo que tiene motor
la brisa era viento
un manto frío pesado furioso
que nos golpeaba y
caricias bruscas nos brindaba
soplaba y soplaba
mientras
bailábamos
para no adormecernos
temblando
para no endurecernos
para no endurecernos
en la estación